El mercado online requiere de un consumidor cada vez más responsable e informado

Tabakalera fue escenario de la primera edición del Foro de Consumo online y Seguridad digital

La era digital plantea nuevos retos a una sociedad que pasa cada vez más parte de su tiempo conectada a internet. La seguridad se ha convertido en una obsesión para cuantos acceden a diferentes aplicaciones y también para los usuarios de un comercio electrónico que rompe cada vez más barreras a golpe de clic. Las tendencias hablan de un crecimiento imparable de las transacciones y compras que ven la luz en el espacio 2.0, aunque aumentan al mismo ritmo los riesgos y amenazas que se ciernen sobre los usuarios.

Con el fin de solventar todas aquellas dudas que puedan surgir en este ámbito, ayer se celebró la primera edición del Foro de Consumo online y Seguridad digital, promovido por el Departamento de Consumo del Gobierno vasco. La sala Zeta de Tabakalera fue escenario de esta iniciativa, que se tradujo en una mesa de redonda moderada por la periodista Laura Chamorro, con la participación de Tiziana Tallaro, subdirectora general de Confianza Online; Xabier Mitxelena, responsable en España, Portugal e Israel de Accenture Security; Charlene Lidyard, jefa de marketing digital y e-commerce en Skunkfunk, empresa de textil que más factura online en el País Vasco; Nora Abete, directora de Kontsumobide; y Miguel Ángel Zamorano, director de gestión de tiendas y marketing en el grupo Uvesco.

Todos ellos coincidieron en sus respectivas intervenciones a la hora de destacar la importancia de que el consumidor actúe de una forma «responsable», reflexionando sobre las compras que realiza en internet, e informándose previamente, tanto de los productos o servicios que va a adquirir como de sus derechos y deberes para poder «hacerlos valer» en todo momento.

«Consumir hoy en día es muy fácil, podemos hacerlo en cualquier momento y desde cualquier lugar, pero debemos ser conscientes de que requiere de un trabajo previo. Hay que analizar si realmente queremos ese producto que vamos a adquirir y dónde lo adquirimos, qué supone…», manifestó la directora de Kontsumobide.

Nora Abete indicó que los hábitos de consumos también se diferencian en función de la edad. Los llamados ‘milenials’ consumen «muchos servicios», como música y videojuegos, mientras que las personas de más edad optan por otro tipo de compras. En todos los casos, consideró «importante» que desde las instituciones se ofrezcan «píldoras de información» con el fin de que, independientemente de la generación a la que se dirijan, los consumidores estén preparados y puedan prevenir situaciones no deseadas.

En similares términos se expresó Xabier Mitxelena, quien abogó por una «reflexión» y una educación que comenzaría a una edad temprana, «en colegios e ikastolas», sobre el «buen uso» de las nuevas tecnologías, y que se extendería a personas de más edad.

 

Precauciones en cada web

El responsable en España, Portugal e Israel de Accenture Security admitió que «nunca podemos saber si una web es fraudulenta o no», pero sí tomar una serie de precauciones que van desde comprobar si ésta dispone de un certificado de cifrado que garantiza las transacciones a comprobar si están presentes el nombre de la empresa y sus datos más destacados, sin olvidar otra serie de recomendaciones, como el intentar comprar únicamente lo que sea necesario, guardar cualquier tipo de resguardo, imprimir la pantalla una vez realizado el pago y si se tiene sospecha de fraude, acudir a las organizaciones pertinentes.

Mitxelena recordó que la «clave» es la identidad digital y mientras ésta no funcione, «habrá mucha gente interesada en entrar en nuestra casa virtual para llevarse nuestros datos y todo aquello que tenga valor». En este sentido, recordó que antes de la nueva ley de protección de datos, que penaliza las «fugas» de datos de carácter personal, «grandes multinacionales han estado ganando dinero con esos datos que dejamos nosotros».

Tiziana Tallaro, subdirectora general de Confianza Online, abogó igualmente por la información, como un modo de evitar reclamaciones posteriores. En su entidad han gestionado en los últimos quince años más de 45.000 quejas. «Las empresas tienen que saber hacerlo bien, pero también los usuarios, y para ello deben conocer sus derechos, algo que aún no han conseguido del todo», señaló. Hizo hincapié en el valor de la protección de datos, recordando, entre otras cuestiones, que es fundamental velar por la contraseña que establezca el usuario. «Y la contraseña es como la ropa interior: no es algo que se enseñe a cualquiera, se cambia a menudo y sobre todo, es íntima y privada», afirmó.

El Foro de Consumo online y Seguridad digital permitió conocer la experiencia en ventas online de dos empresas. Skunfunk ha logrado hacerse un hueco en prendas sostenibles, pasando de pocos productos a más de 200. «Siempre buscamos formas de mejorar, ofreciendo mucha información a los consumidores. Es muy importante que sepan lo que compran y hagan una compra responsable. Ese es el reto», apuntó Charlene Lidyard, jefa de marketing digital y e-commerce.

Los supermercados del grupo Uvesco, como BM y SuperAmara, también han saltado a la red. Su mayor «reto» es generar «confianza» en el cliente sobre unos productos alimenticios frescos que «está acostumbrado a ver y a elegir personalmente». «Nos está costando mucho en nuestro sector hacernos un hueco. La confianza es clave y lo estamos consiguiendo a través de la importancia del valor de marca offline. El ‘on’ y el ‘off’ están interrelacionados», aseveró Zamorano.